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Por favor no deje de leer este mensaje: Mi nombre es Patricia, tengo 20 años y estudio Derecho en la universidad de Junín. Y estoy cansada de vivir en un país angustiante, donde no podemos progresar, donde sé que estudio para algún día trabajar en el exterior, porque acá no hay futuro. No me gustaría tener que irme. En ningún lado me van a tratar como en "mi casa"; pero me obligan. Y lo que más bronca me da es que los que me obligan son unos señores que pueden elegir vivir acá o en el lugar del mundo que más les guste. Porque ellos tienen todas las posibilidades que les han quitado a su pueblo. Y lo único que me pregunto es: ¿cómo pueden vivir sabiendo de todo el mal que han hecho? ¿Cómo puede alguien estar en paz consigo mismo sabiendo que es culpable de que haya gente muriéndose de hambre? ¿Cómo pueden apoyar la cabeza en la almohada con tranquilidad cuando saben que en ese mismo momento alguien no puede dormir porque no sabe qué le dará de comer a sus hijos al día siguiente? Y lo que es peor, ¿cómo pueden vivir sabiendo que la destrucción de este país fue a costa de su propio enriquecimiento? ¿Se puede dormir con el ruido de las cacerolas sonándoles en los oídos, cada vez con más fuerza, y con miles de gargantas gritándoles el Himno Nacional, intentando rescatar lo poco que queda de nuestra dignidad? Yo, gracias a Dios (a quien me aferro cada vez más), no estoy pasando por la terrible situación de miles de personas que no tienen trabajo, ni alimentos, ni ropa, ni siquiera medicamentos para tener una esperanza de vida. Pero de todas maneras sufro, como supongo que deben sufrir casi todos los argentinos. Y digo "casi" todos, porque obviamente hay gente a la que no le importa. Y lo más triste es que esa misma gente es la única gente que puede hacer algo en serio para cambiar esto. Yo quisiera estar en su lugar, pero no puedo. Siento una impotencia cada vez mayor, porque por más que quiera hacer, no puedo. Lamentablemente, para hacer algo realmente grande, para imponer un cambio radical, hay que estar arriba. Muy arriba. Y yo estoy acá abajo, igual que todos los que realmente valen la pena. Pero podrán quitarme el dinero, podrán quitarme mi futuro, podrán entristecerme, pero lo que nunca podrán quitarme son las ganas de hacer algo por alguien. Y mientras tenga voz para pedir ayuda, y mis manos para entregar lo que consiga a quien lo necesite, voy a seguir luchando. Y desde lo más profundo de mi ser les doy mi humilde opinión: quien pueda hacerlo, luche, haga, no baje los brazos. Hay miles de formas de hacerlo. Hay muchas instituciones que se dedican al bien común y que abren sus puertas a cualquiera que desee unirse a ellos. Por eso decidí ayudar desde lo que sé hacer y lo que me gusta: la internet. Este sitio pretende acercarles al resto del mundo nuestra situación, y pedirles que nos tiendan una mano solidaria. Porque "no tenemos la solución a todos los problemas del mundo en nuestras manos, pero frente a los problemas del mundo, tenemos nuestras manos". Y el pequeño aporte que cada uno pueda hacer, esa pequeña "semillita" que para cada uno de nosotros puede ser poco, para alguien más es lo que define su vida. Actualmente en Argentina escasean los alimentos, los medicamentos y el dinero. Y sobran los aumentos de precios y la corrupción. Por eso, si cada uno aporta un poquito, entre todos podemos hacer algo grande. Yo no tengo una cuenta bancaria a donde puedan depositar dinero (si la tuviera, el banco me estaría confiscando el dinero, gracias al famoso "corralito"), ni medios demasiado profesionales para realizar esta campaña. Pero nada de eso es indispensable cuando hay voluntad de ayudar. Sólo puedo ofrecerles mi honestidad y mi palabra de que todo lo que llegue a mí será enviado y distribuido para que quienes lo necesiten lo reciban lo más pronto posible.
E-mail de contacto: argentinaencrisis@mail.com |